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jueves, 26 de septiembre de 2013

Con motivo de la festividad de Ntra. Sra. de la Merced, patrona de los Centros Penitenciarios, se han celebrado en el  de Córdoba una serie de actos a los que han asistido gran parte de los internos. Así pues, el primero de ellos tuvo lugar el pasado día 20 con un concierto a cargo de la Orquesta Filarmónica de Córdoba, continuando el día 24  con la celebración Eucarística del Día de la Merced que corrió a cargo del Obispo de la Diócesis Monseñor Demetrio Fernández. Siguieron los actos lúdicos con un concurso de baile sobre varias modalidades.
Paralelamente, durante cuatro días,  se han desarrollado las I Jornadas Taurinas que han constituido un éxito total por el interés mostrado por los internos. El gran aficionado Benjamín, trabajador del centro, junto a los Coordinadores de los Módulos de Respeto y la subdirectora de Tratamiento han sido los  responsables de las mismas, siendo Benjamín quien ha pronunciado las charlas orientativas. El primer día habló sobre el toro bravo, su crianza,  desarrollo,  selección,  edades, encornaduras,  morfología y otros aspectos interesantes que lo distinguen de otros bóvidos y lo hace un animal único. Posteriormente desarrolló el tema “Historia del toreo” realizando un paseo por la tauromaquia desde su comienzo hasta nuestros días. Siguió el ciclo con una conferencia sobre la figura de Manuel Rodriguez “Manolete” haciendo una semblanza de su personalidad, tanto dentro de la plaza como en su vida habitual, y destacando la importancia de su aportación a la fiesta, convirtiéndose en eje fundamental de la misma. No faltó, el ultimo día, un capítulo dedicado al cine taurino, proyectándose la película “Currito de la Cruz” interpretada por Manuel Cano “El Pireo”.
Pero la guinda del pastel la puso la Escuela Taurina del Círculo Taurino de Córdoba que, como clausura de las jornadas, realizó para los internos una clase práctica. Para tal fin se trasladó al Centro Penitenciario una representación de la misma encabezada por su director Rafael González “Chiquilín”, los profesores Rafael Figuerola, Rafael Gago y Francisco Gómez y los alumnos aventajados José Antonio Alcalde “El Rubio” y Juan Romero Campos, que serían los encargados de interpretar el toreo ante más de cien internos.
Fue el amplio escenario del salón de actos donde, a modo de improvisado ruedo, se desarrolló la “faena taurina”. Previamente tomó la palabra “Chiquilín” que hizo un breve recorrido por la Escuela, que cuenta ya con 38 años de vida, y por la que han pasado infinidad de jóvenes ansiosos por ser toreros. El mismo- según confesó- fue alumno desde su más tierna niñez. Indicó que ser torero es muy duro porque es una vida muy sacrificada en la que no vale la relajación y debes superarte día a día. Le siguieron en el uso de la palabra Rafael Gago que explicó cómo se desarrollan y están organizadas las clases a los chavales y Rafael Figuerola que procedió a explicar en qué consiste el toreo a la vez que los alumnos interpretaban varios pases. En primer lugar actuó con el capote Juan Romero que recibió al toro con verónicas despaciosas, con mucho gusto y meciendo el engaño con gracia. Al toro (su compañero le embestía en la ficción) le realizó dos quites, uno por chicuelinas y otro por gaoneras, ambos con garboso remate que fueron muy aplaudidos por el respetable que seguía el acto con atención. Aún demostró Figuerola como se ponen banderillas con dos superiores pares asomándose al balcón como se decía en el antiguo argot.
“El Rubio” comenzó la faena de muleta con doblones para doblegar al animal, siguieron pases en redondo y muletazos al natural, todos surgían como dibujos, y rematados con singularísimos pases de pecho. Una delicia. La magnífica estocada (simulada y a mano abierta, claro) fue suficiente para que el patio de butacas estallara en una gran ovación e incluso con airear de pañuelos se pidiera la oreja.
Antes de que los internos abandonaran el salón de actos tomó la palabra Yolanda González Pérez, directora del Centro Penitenciario, que agradeció a los miembros de la Escuela Taurina su presencia y aportación para que las I Jornadas Taurinas tuvieran este colofón tan colorista y exquisito.
En resumen una experiencia preciosa la vivida con los internos del Centro aficionados al toreo.-

Ladislao Rodríguez Galán

                                                                                                                                                                                                                                                           

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