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miércoles, 6 de noviembre de 2013

Escribo estas líneas con el corazón desgarrado. Ha fallecido mi querido compadre  Rafael González Zubieta  que popularizó en la década setenta ochenta el seudónimo de “El Zubi”  y así le llamábamos todos, incluidos sus hijos. Era un ser humano diferente e irrepetible.
Mi relación con el comienza en 1978, cuando, en el ecuador de la carrera de Periodismo, vino de Madrid a Córdoba a realizar prácticas en diario CORDOBA. Ese verano nos recorrimos la ciudad de arriba abajo, en mi moto buscando temas.  Volvió al año siguiente y nuevamente hicimos tándem. Así hasta que se licenció y se instaló definitivamente en nuestra ciudad contratado por diario CORDOBA, que apostó por la savia joven y la renovación.
Rafael González Zubieta nace en Lucena, en el seno de una familia acomodada. Su padre es un eminente  oftalmólogo de la localidad. Sus primeros estudios los realiza en los Hermanos Maristas de Lucena, pasando posteriormente a los Hermanos Maristas de Jaén, donde acabó el bachillerato.
En la universidad de Granada cursa Filosofía y Letras, que concluye con la Licenciatura en la Complutense de Madrid, especializándose en Historia del Arte. Haciendo 5º curso de carrera comienza periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información, licenciatura que obtiene en 1980.
Ha sido redactor y columnista en diario CORDOBA, Asesor de Imagen y Jefe de Comunicación del Presidente de la Diputación de Córdoba. En esta etapa consiguió el Premio Nacional de Periodismo 1986 al mejor gabinete de prensa de España. Galardón otorgado por ASECOM . De Diputación pasa a Canal Sur, siendo director de Canal Sur TV en Granada, director de los Servicios Informativos de Canal Sur en Sevilla, director de Comunicación y Relaciones Externas de la RTVA. Ha estado en el canal autonómico 20 años siendo su último cometido director del Teletexto de Canal Sur TV.
Como autor, tiene publicados cuatro libros: ensayos de arte, política, relatos cortos y recopilación de sus exitosos artículos publicados en la sección “El Avispero”. Ha sido y es articulista en infinidad de periódicos y revistas de todo el País. Es conferenciante habitual de temas taurinos, culturales y sociales. En la revista taurina cordobesa “La Montera” publicó durante trece años, interesantísimos reportajes de investigación relacionados con personajes de la Fiesta de los toros.
De diario CORDOBA pasó a la Diputación Provincial, cuando la presidencia la ostenta José Miguel Salinas. En esta época, que aún se recuerda por los más antiguos de la Casa Palacio, crea una serie de revistas comarcales repartidas por la provincia de Córdoba, patrocinadas por la Institución provincial, que recogen la actualidad de los distintos pueblos, tarea en la que colabora el periodista Ricardo Rodríguez Aparicio. Conjuntamente organizamos en la provincia unos cursos de periodismo y fotoperiodismo que durante varios años despiertan en los jóvenes la inquietud por el mundo de la prensa. Muchos de esos alumnos fueron corresponsales de prensa en sus respectivos pueblos.
Este es, sucintamente, el currículum de uno de los periodistas más inteligentes que ha dado Córdoba en los últimos años.
Quien conocía a Rafael sabe de su personalidad arrolladora, su eterno buen humor y su inteligencia innata. Rafael te saludaba como si te conociera de toda la vida. Te ofrecía confianza y nunca te defraudaba. Una cruel enfermedad ha podido con el.
“El Zubi” y yo nos queríamos mucho. Me sentí muy honrado cuando me ofreció ser el padrino de bautismo de su hija Marta. Y también me sentí muy honrado cuando aceptó ser el padrino de bautismo de mi hijo Rafael. O sea, los dos éramos “recompadres” que es mucho más que compadres. Cocinilla de “cum laude” de vez en cuando me invitaba a comer a su casa donde preparaba unos platos de quitarse el sombrero. Gustaba de la buena mesa, la música, los toros  ( admiraba a “Manolete” y a Curro Romero) y sobre todo escribir y leer. Era un romántico de la vida, y me unió a él irremediable e indisolublemente el periodismo. Y como dicen los curas, solo la muerte nos ha podido separar. Porque nos necesitábamos para seguir viviendo. Un beso a Inmaculada, su viuda, y a sus hijos Marta y Alberto.
Ayer en el Tanatorio de Tomares, a las cinco de la tarde (hora que el decidió) despedimos a un gran hombre y mejor amigo: a mi hermano “El Zubi”.- Ladislao Rodríguez Galán

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