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sábado, 26 de abril de 2014

Dos series con la mano derecha de Finito a su segundo, el mecido saludo capotero de Fandiño al último y varios pasajes en ambos toros de Diego Ventura fueron el asidero argumental de un festejo de larga duración y estrecho fundamento artístico. Todos cortaron orejas -Abellán también, por su disposición fundamentalmente- pero a la tarde le faltó contenido, debido principalmente al juego de la corrida de Victoriano del Río, muy desigual de hechuras, con algunos ejemplares terciados en exceso, y salvo el notable segundo toro de Finito, faltos de raza, empuje y duración. Respondió el público pese a lo frío y desangelado de la tarde, y la lluvia, que de modo intenso visitó de manera intermitente el espectáculo.
El primero de lidia ordinaria fue devuelto por invalido y en su lugar salió un sobrero estrecho y zancudo, que por su constitución humilló poco.Finito dibujó algún muletazo de bello trazo, sobre todo por el pitón derecho, en medio de una labor discontinua rematada de estocada baja. Su segundo subió la media ganadera del envío, porque tuvo duración y embistió con transmisión. Sin ser redonda, de la larga labor del Fino sobresalieron dos series con la derecha al final de la faena, de gran expresión y largura, fuertemente jaleadas por el tendido.

Fandiño cortó la primera oreja de la tarde a un toro que duró un suspiro. Lo saludó de rodillas el de Orduña y lo condujo templado y profundo sobre el pitón derecho las dos tandas que tardó el animal en pararse. El resto fue un sereno arrimón, muy metido entre los pitones. Al último lo saludó con un fajo de verónicas mecidas, candenciosas, que conformaron el mejor toreo de capa de la tarde. También le faltó fuelle al castaño de VictorianoIván lo empujó mucho para delante, y consiguió sacarle partido. La espada le cerró la puerta grande.

La faltó raza al primero de Abellán y el torero madrileño se hizo aplaudir en el saludo capotero, pero luego la falta de pujanza del toro le impidió lucirse muleta en mano. Tuvo más virtudes el otro, noble y obediente, al que Abellán dispuso una faena de muleta con la entrega como principal argumento. Se pidió con fuerza la segunda oreja.

Abrió plaza Ventura con un animal noble, con tranco y ritmo, que tuvo la raza justa, al que hizo diabluras en banderillas con Chalana y Milagro, a lomos de quien bordó un quiebro en un palmo de terreno. Un metisaca trasero enfrió los ánimos. Su segundo también tuvo clase y aunque los mejores momentos llegaron montando a Nazarí, cumbre en el galope de costado, a la gente le llegaron más los alardes de Remate, con el que puso un conseguido par a dos manos. Esta vez acertó con el rejón de muerte y paseó una oreja bajo una cortina de agua.

FUENTE: MUNDOTORO.COM

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