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lunes, 17 de diciembre de 2018

Córdoba perdió ayer a un histórico del periodismo gráfico local. Se llamaba Francisco Martínez Jurado (Córdoba, 1930), aunque todo el mundo lo conoció siempre como Framar. Padre de seis hijos, falleció de un ictus a los 88 años, después de una larga trayectoria profesional que le vinculó a medios como el diario Informaciones de Madrid, la agencia Efe, La Voz de Córdoba y Diario CÓRDOBA, donde trabajó durante años hasta su jubilación, en 1996.
Hijo de un albañil, se crió en la Cuesta de San Cayetano, y, según relató en una entrevista a este periódico, se interesó por la fotografía después de haber sido botones y auxiliar administrativo de Santa Lucía, cuando un amigo fotógrafo le invitó a que le llevara el magnesio para las fotos nocturnas de la Semana Santa. Aunque hizo sus primeros pinitos como fotógrafo de bodas, cargado con un maletín en el que portaba una máquina Pentax, pronto se convirtió en fotógrafo ambulante callejero, con el objetivo dispuesto a inmortalizar cualquier escena.
Le apasionaba el fútbol pero acabó vinculado a los toros. Cosas del destino. Poseedor de una memoria privilegiada, recordaba bien que su debut como fotógrafo en estas lides tuvo lugar en octubre de 1951 y que vendió el reportaje a un conocido tabernero cordobés. De ahí dio el salto a la revista El Califa, donde inició su carrera como periodista gráfico. Su espíritu intrépido le llevó a comprarse una moto Gucci para seguir a El Cordobés, a quien inmortalizó en todas las plazas de la provincia y también por toda España. «Framar no hacía foto mala de toros», dicen quienes lo vieron en acción, entre otras cosas porque era muy aficionado a la Fiesta y porque, según él mismo contó, aprendió viendo muchas fotos de Manolete.
Poco después empezó a colaborar con el diario Informaciones de Madrid y como corresponsal de la agencia Efe en Córdoba y en El Correo de Andalucía, aunque nunca se trasladó ni a Madrid ni a Sevilla «para no abandonar a mi familia», dijo en su día.
En 1984, empezó a colaborar con Diario CÓRDOBA hasta que finalmente se incorporó a la plantilla. Presumía con orgullo de haber trabajado como autónomo y haberse dado de alta en la Seguridad Social el mismo día en que el sistema se instituyó en Córdoba. Fue célebre una de las fotos que cedió a este periódico, antes incluso de ser colaborador, sobre una visita del general francés Charles de Gaulle a Córdoba en 1970, en la que aparece en El Patio de los Naranjos. Pese a haber prohibido que le hicieran fotos, él logró captar la instantánea. «La hice con un teleobjetivo gracias a que escondí un carrete en el calcetín», confesó. Los que trabajaron con él relatan al recordarlo todo tipo de anécdotas, ya que Framar, que nunca fue dado a las exposiciones, no solo era fotógrafo sino que tenía espíritu de reportero. Como profesional y como ser humano, dejó su impronta en la redacción de Diario CÓRDOBA, donde ayer se sintió especialmente la noticia de su fallecimiento.
Framar pertenece a una generación de fotógrafos que aprendió a captar el momento sin derrochar disparos, algo que llegaría más tarde con la fotografía digital, por lo que su ojo estaba entrenado para apuntar y acertar. «Yo he sido fotógrafo en el sentido de la palabra, ahora se simplifica la labor del profesional», reivindicó en este diario. «Antes había que revelar los negativos, positivarlos y la parte difícil no era hacer buenas o malas fotos, lo complicado era cobrarlas», decía. Antes de morir, recibió numerosas distinciones, principalmente por su trabajo como fotógrafo taurino.
El funeral se celebrará esta tarde a las 17.00 horas en el tanatorio de Las Quemadas.

INFORMACIÓN Y FOTOGRAFÍA: Diario Córdoba.

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